7 de ene. de 2012

La bendición devuelta al pobre

El pan que te sobra pertenece al hambriento. La ropa que guardas en tu ropero pertenece al desnudo. Los zapatos que se pudren en tu casa son del descalzo. El dinero que tienes enterrado pertenece al necesitado. Estás haciendo injusticia a todos los hombres que puedes ayudar.(San Basilio Magno). De allí que la bendición -los dones- que hemos recibido de Nuestro Señor deben ser devueltos rápidamente al mas pobre, al mas necesitado, al mas débil.